Editorial sobre la Ley de Economía Sostenible/Internet
Al Gobierno de Jose Luís Rodríguez Zapatero no le quedan muchas más opciones de meter la pata, ni aún sentándose a la mesa en reunión con todos sus ministros y proponiéndoselo en serio. La última salida del tiesto ha sido protagonizada por la honorable representante de los lobbies de la “industria” cultural, la Ministra de Cultura; guionista para más señas, a la cual al sentarse a escribir le ha salido un guión de una película de terror de alto presupuesto que, después del trámite parlamentario, puede convertirse en tragedia.
De lo que hablamos es de la redacción de la Disponsición final de la tan publicitada y novedosa Ley de Economía Sostenible, con la que Zapatero y su Vicepresidenta Económica prometen sacar a España de la recesión. En dicha Disposición final, y a instancias del Ministerio de Cultura, se cercena de facto la libertad de expresión, la presunción de inocencia y el predominio de la justicia sobre la persecución de los criminales. Todos estos aspectos avalados por nuestra Constitución, por leyes del Parlamento Europeo y por hasta tres código legales (civil, procesal y penal) son magistralmente obviados a razón de un “bien mayor”, que no es otro que los intereses particulares de una “industria” (hablamos de compañías privadas, con su capital en manos de personas físicas) que ve su modelo de negocio morir sin que hayan hecho nada para adaptarse a los cambios del mercado. Porque el mercado sigue ahí, generando ingresos de una forma espectacular para quien sí ha querido y ha sabido aprovechar la apertura potenciada por las nuevas tecnologías, descubriendo cada día la tendencia en el consumo de música, vídeo y lectura de los usuarios y haciéndolos por fín partícipes de un discurso que siempre ha estado en manos de unos pocos. Esos pocos de los que hablamos, apuntan alto, y no tienen escrúpulos.
Expresiones como Estado de derecho, ley o democracia son para ellos términos obsoletos o a lo sumo un juego necesario sólo mientras consiguen poner a uno de los suyos en el puesto preciso como para conseguir redactar las leyes a su gusto. Ahora que tienen en González-Sinde a su valedora, celebran el fraude entre ríos de champán, brindando y riendo, mientras el Presidente del Gobierno que tanto les debe, vuelve a verse en el compromiso de desmentir a su própia cámara y manda ministros para contener los ánimos del pueblo indignado.
Nosotros mientras tanto, usuarios, la mayoría de nosotros anónimos ciudadanos que hemos ganado una voz a través de este medio seguimos actuando, creando, oponiéndonos a esta forma de gobierno sin sentido, seguimos indefensos. Por mucha demagogia que hagan unos y otros por decir que ellos estaban prestos todos a defendernos, desde un lado o el otro, la sensación que nos queda es que somos los últimos en enterarnos de que la soga roza nuestros cuellos.
Avisados estamos, esta vez la hemos visto llegar, pero yo me sigo preguntando ¿qué saben aquellos que levantan sus copas en brindis de victoria, que nosotros no sabemos?.
Los comentarios estan cerrados.