me cago en…
Desde el 1 de enero de 2010 Irlanda ha entrado en la Edad Media. Con la aprobación de una nueva ley, una personapuede ser multada con hasta 25.000 euros por blasfemar, como en Irán.
La “new blasphemy law” define la blasfema como una expresión “tremendamente abusiva o insultante en relación a una materia tenida como sagrada por cualquier religión, que cause indignación en un substancioso numero de seguidores de esa religión”.
Las reacciones no se han hecho esperar, y muchos ateos irlandeses se han unido para protestar contra esta ley.
Desde la página blasphemy.ie califican la ley de “tan ridícula como peligrosa”, en palabras de Michael Nugent, uno de los líderes de la campaña. “Es absurda porque las leyes religiosas medievales no tienen sitio en una moderna república secular donde las leyes criminales deben de proteger a la gente y no a las ideas. Y es peligroso porque incentiva la indignación religiosa, y porque estados islámicos encabezados por Paquistan están ya usando la redacción de la ley irlandesa para promover nuevas leyes contra la blasfemia a nivel de la ONU“, asegura Nugent.
Ignacio Escolar escribe en su blog:
La ley no sólo es arcaica, también es injusta, pues deja a la subjetividad del ofendido la gravedad de la ofensa. ¿Qué es insultante? ¿Qué es sagrado? Puestos a ser subjetivos, ésta es mi lista.
Sagrada es la ciencia, sagrada es la razón. Sagrada es la libertad de expresión, el humor, la risa, que está por encima de cualquier profeta. Sagrada es la educación pública, y sus aulas son el templo del conocimiento de todos, un lugar donde no caben los símbolos de la superstición de algunos. Sagrado es el horario lectivo, tan valioso y tan escaso que no hay tiempo para el adoctrinamiento religioso. Sagrada es la infancia; sagrada es la sexualidad de un niño, y si una organización encubre de forma sistemática a los pederastas, que comparta pena con ellos. Sagrado es el dinero público; sagrados son los impuestos, y que la financiación de la fe de algunos no corra del bolsillo de todos. Sagrado es el respeto a la mujer, la igualdad de sexos. Sagrado es el derecho a una sexualidad libre. Sagrada es la familia, todas las familias y no sólo las que bendice Roma.
Sagrado eres tú, querido ser humano, que, aunque la Tierra nunca haya sido el centro del Universo, siempre importarás más que cualquier imaginario dios.
Lo curioso del caso es que, con la ley en mano, en Irlanda habría que multar hasta al mismísimo Papa Benedicto XVI por sus declaraciones…
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